El brand ambassador, en español, embajador de marca, es aquel individuo o grupo que tienen cierto reconocimiento, criterio, confianza o aceptación en un área específica y que forma parte de muchas formas en una compañía para validar y/o representar su marca en muchos aspectos. Sirven como un elemento potenciador de marca para consolidarla y validarla frente a clientes potenciales o un amplio público.
Podemos comenzar a hablar de Brand ambassador en la década de los 60 cuando las compañías utilizaban a cantantes o actores de talla internacional para promocionar un producto o servicio. Ahora, ha atravesado los medios tradicionales del cine, la televisión o la radio para colarse en nuestras redes sociales.
Podemos hablar aquí de la figura del influencer, pero no es lo mismo. Un influencer establece una conexión empresarial con un producto o marca por un periodo corto o determinado y, sobre todo, solo en redes sociales. Un brand ambassador, por el contrario, firma un contrato a largo plazo y por varios años que abarca diferentes líneas de productos o servicios en una zona geográfica concreta.
Debemos saber que un buen brand ambassador debería cumplir las siguientes pautas:
- Coherente con los valores de la empresa. Debe seguir la misma línea editorial.
- Debe repercutir en un colectivo.
- Trasladar confianza y credibilidad.
- Debe conectar con el cliente interno, empleados, colaboradores, etc.
¿Para qué sirve tener un brand ambassador?
Aumentar la visibilidad de una empresa, producto o marca es la tarea primordial del brand ambassador. Al asociar una cara conocida con un producto concreto, los valores del primero se asocian al segundo. Así, si Rafael Nadal, ganador de decenas de torneos de tenis mundiales usa una raqueta en cuestión, ésta obtendrá los valores de éxito y seguridad que aporta el tenista español.
Se trata de influir notablemente en la intención de compra o de contratación. El objetivo es completamente promocional, pero de alta efectividad y las opciones normalmente también muy variopintas.
Ejemplo de brand ambassador
Existen múltiples ejemplos como ya hemos comentado. Principalmente, los rostros más famosos del cine, deporte, televisión, prensa, radio, etc. Son los más solicitados, pero también los más difíciles de conseguir y los más caros. Si bien, existen otras alternativas como: bloggers, videobloggers o youtubers, profesionales del sector en cuestión (medicina, farmacia, veterinaria, periodismo…), perfiles con muchos seguidores en redes sociales, profesionales de la venta, con clara orientación al público…
Estas figuras son la evolución de usar a un famoso para un anuncio, a personas que no lo son, pero sí son capaces de influir en el cliente potencial sin necesidad de tener tanta fama.
Un buen ejemplo sería George Clooney y su directa relación a la marca de cafeteras y café Nespresso. La marca ha cosechado éxito de ventas a nivel mundial gracias a contar en su campaña de difusión con una de las caras más elegantes, exitosas e internacionales de todo el globo. Si bien, cabe señalar que las acciones de este famoso también pueden dañar a la marca. De hecho, recientemente, Clooney ha explicado sentirse “sorprendido y entristecido” al enterarse de las acusaciones de trabajo infantil a las que hace frente la firma de café de la que es imagen, según un informe.